Poeta

Poeta
Matías Antón Mena

viernes, 18 de noviembre de 2011

CANCIONERO DE MI PUEBLO





CORAZÓN DE CRISTAL







Con mis manos construí
de juncos un corazón,
que en la laguna dejé
y la sal cristalizó.

Sin pensar en él
lo dejé olvidado,
y me marché
cuando el cielo era claro.

Corazón de cristal,
mágico cubo de sal
que el tiempo no marchitó,
cada año floreció
repitiendo su cantar:

(estribillo)
"El mar me robó la ilusión.
El sol, me contó la verdad.
Y yo no lo via aparecer,
pero vendrá, soñé (I)
esperaré (2).

Hoy he vuelto hasta la orilla
a buscar mi corazón,
fue el amor de una chiquilla
que en Torrevieja quedó,
pero el tiempo no perdona,
y el cristal se me rompió
cuando lo tuve en mis manos,
mientras cantó su canción:
(al estribillo)

ELEGÍAS






MI VINO POBRE PARA TU SED DE AMIGO,
MIGUEL HERNÁNDEZ





Supiste a tuera, amargo,
cuando entre amapolas,
sobre el heno,
levantaste el puño de tu hermano
en un gesto de lucha,
de espíritu sereno.

Pasaste, que todo es pasar,
comiendo la cebolla de tu cielo,
pero esta nube oscura que cubre el limonar,
se ensañó en la sangre de tu mano,
bebiendo de la herida tu veneno.

Tu voz es silbo de cayado;
tu vida ejemplo, por sencillo;
tus versos golpe a golpe se han forjado.
Tu huella, se dibuja en el camino.









lunes, 14 de noviembre de 2011

CANCIONERO DE MI PUEBLO







DÉJALA SOÑAR





Si al pasear
por la arena dorada,
en una noche 
del periodo estival,
oyes crujir un madero
con el rumor de las olas,
siéntate un rato, viajero,
en el noray donde un día
la dejé amarrada.

,
La suave brisa
golpea mi barca,
y sus amarras,
dando bandazos,
besan el agua
para secar su llanto

La luna lo sabrá
que yo no estoy allí,
pero mi barca seguirá
esperando el día de partir.

No le digas que me fuí
y que nunca volveré,
no le digas que dejé
el pueblo donde nací.

Y déjala soñar
que me ve aparecer,
con los remos al hombro
y los pies desnudos,
hoy como ayer.
 


lunes, 31 de octubre de 2011

DEL CORAZÓN HACIA DENTRO

fotografía de 1.957
(Aurora Catalá)
¡Cómo se nos va la vida!
A grandes tragos.
Un vino dulce, un vino aciago,
un sorbo de agua clara olvidado

No nos dio tiempo a querernos
como yo hubiera querido
y nos quisimos deprisa,
al ritmo que marcaron las aspas
y las lonas del molino.
A veces el grano medio,
y otros tiempos polvo fino.
Siempre tuve la garganta
estrangulada en un punto,
siempre anduve Sancho Panza
de tu soledad prendido,
siempre tuve mariposas
en el prado de tus ojos,
y todavía las siento
a dos metros de mi mismo.

¡Cómo se nos va la vida!
¡Y qué poco hemos vivido!

¡Cómo se nos va la vida!
apriétame si me duermo,
despiértame, que ni un minuto
ha de alejarme el reloj de ti,
bésame en los ojos,
susúrrame al oído,
mírame, mírame a mi.
Que tengo celos del aire, del sol,
del universo que envuelve
este quehacer impreso,
esta norma del destino
que nos marca directrices,
este sino,
que nos hace seguir siendo.
Quédate, quédate conmigo
que tengo miedo.

Tu eres mi dios,
tu eres mi muerte.
¡Cómo se me va la vida!
Si me marchara de noche
vístete del color de la amapola,
para dar vuelta a la esquina
cuando ya no esté presente,
que murmuren los pueblos,
que chismorreen las vecinas
que saquen filo a las hachas.
Como decía tu madre
que hacía Lola “La Macha”.

¡Cómo se nos va la vida!
¡Y cómo te necesito!
¡Cómo se viene la muerte despacito!
Quisiera volver a amarte,
aunque, más, no lo concibo.

domingo, 30 de octubre de 2011

CUARENTENA AL DESAMOR

Poema de Miguel Ángel Hernández
Recita Matías Antón Mena.
música: Opus 3 nº5 (trio)de Joseph Haydn (directo)
interpretes: Cuarteto Clave de Torrevieja

viola, Sofía Ramos
chelo, Antonio Torregrosa
violín, Daniel Cánovas
violín, Víctor Antón

sábado, 29 de octubre de 2011

CUARENTENA AL DESAMOR



Poema de Óscar Albaladejo Claramunt.
Recita Matías Antón Mena.
música: Canon en Re M de Johann Pachelbel (directo)
interpretes: Cuarteto Clave de Torrevieja

viola, Sofía Ramos
chelo, Antonio Torregrosa
violín, Daniel Cánovas
violín, Víctor Antón


viernes, 28 de octubre de 2011

CANCIONERO DE MI PUEBLO





UN MARINERO
 






(I) Un marinero una vez
tras un fuerte temporal,
nadando vino a acaecer,
como la espuma del mar,
a la salida del sol,
sobre tu arena sin par
y por siempre se quedó.

Sintió el azul de tu cielo,
bebió la luz de tu luna
e hizo barcos veleros
con perlas de tu laguna.

Anduvo en alas del viento
sobre tus olas plateadas.
Cantó habaneras por puertos
de otras tierras muy lejanas.

Y volvió, volvió a tu suelo,
a su Torrevieja amada,
donde como marinero,
una mujer lo esperaba.

(II) Como la espuma del mar
a la salida del sol,
dormido en un madero
no te pensaba encontrar.

(III) Cuando el barco naufragó
arrastrado por tu luz
soñó que el cielo eras tú
y por siempre se quedó.