Poeta

Poeta
Matías Antón Mena

miércoles, 5 de octubre de 2011

MIRANDO ATRÁS




Al fin sin darme cuenta y complaciente
recojo la manzana a la serpiente
y con su anuencia atravieso el velo:
me enfrento a todo; al sol, al viento, al cielo;
luego me despierto y no soy consciente.

Si miro el sol que con mi mano alcanzo,
y cuando bebo el mar, me satisfago,
¿por qué el cielo me concede un plazo
si cada amanecer no se lo que hago?

Si el viento me acecha y me causa espanto
y el sol, tan cruel, me oculta las estrelllas,
¿a qué vivir sin ver las cosas bellas,
si no puedo escuchar de un ave el canto
ni acariciar la piel de las grosellas?

Si todo cuanto digo es inconcuso
y siempre ha sido la fortuna mía,
¿por qué hilé mi vida con un huso
pensando que el amor se deshacía?
Y, ¿por qué anduve siempre tan confuso?

lunes, 3 de octubre de 2011

EPÍLOGO DEL DESENCANTO



Este Epílogo del Desencanto es uno de los capítulos de mi nueva obra titulada:
"50 AÑOS DE LA MANO DE MI MISMO"

 en breve publicaré la portada. 


















RUCIO
                              
Rucio, maltrecho y con el corazón alado,
el tegumento en un repliegue,
curtido por dentro de tormento,
acorralado,
exoftálmico mirando el mar,
me descubro sentado en un barbecho
donde nada vivo soporta mi pesar,
como un lagarto,
con la sangre gélida,
esperando que un rayo de sol me llegue
y me cure el alma desvalida,
el soplo que ahora exhalo,
transformándome siquiera en una araña,
como pasa a veces en los cuentos.
Por algo siento que más que vivas
están muertas mis entrañas.
Alado si, y a veces ciego,
he creído sentirme que sentía,
me he vestido de pájaro,
de vez en gaviota herida,
de peregrino y de cielo,
he ido dando por doquier palos de ciego
y no me daba cuenta
que en cada amanecer yo me moría.
Bien es cierto que hago
siempre lo que puedo,
mas lo que soñé, lo que quería,
tal vez no he conseguido nunca conocerlo.
Soy como un loco que no encuentra el día,
el aguilucho que no consiguió
remontar jamás el vuelo.
una tortuga resentida,
que resignada en su porfía,
como un reptil se arrastra por el suelo.
Sin embargo me caigo y me levanto,
me duermo y me despierto,
siempre un velo negro,
como una losa de cemento.
¿Qué pude ser en otra vida,
para pagarlo tan caro
en este mundo en que me encuentro?.


domingo, 25 de septiembre de 2011

FRÁGIL



 
Detrás del escaparate
vestido con piel de oso, 
se paseaba un leproso
sin poder hablar con nadie;
desnudo de sentimientos,
deshojando margaritas,
dejaba pasar las horas
de su existencia maldita,
tan sólo una mariposa
con las alas purpurinas
se posaba en las esquinas 
de su cárcel misteriosa,
y dos perlas milagrosas
depositó en sus mejillas,
y una sonrisa divina,
y un revoloteo de alas,
y un aire fresco
le devolvían la vida.
Y como cada mañana
entre pétalo y pétalo, la esperaba,
hasta que intentó tocarla
y quedaron prisioneros,
entre sus dedos,
los hilos de su alma.

viernes, 29 de julio de 2011

REQUIEM


REQUIEM POR JOSE HODAR TALAVERA
a ritmo ternario

 
Esta es la portada del nuevo libro que estoy acabando. Está escrito en prosa y versa sobre la historia de mi pueblo y sus gentes, se trata de un recuerdo entrañable para mi profesor de francés, José Hódar Talavera, un reconocimiento particular a priori y espero que general, más tarde, a un personaje libre pensador y artista en el espacio-tiempo en el que le tocó vivir.

lunes, 16 de mayo de 2011

Mis respetos


 
             Quiero presentar mis repetos a Francisco Rebollo Ortega, por la labor histórica que está realizando en el Vista Alegre y en Internet (http://franciscorebollo.blogspot.com); y porque hoy precisamente, me ha tocado la fibra sensible con una estrofa de uno de sus poemas, que me ha trasladado especialmente a mi infancia y me ha hecho sentir y recordarme a mi mismo y a mi familia. Gracias.

"Las casas bajas con pozos
con aljibes y canales,
carbón y leña en manojos
orsas, lamas y marguales"

domingo, 10 de abril de 2011

SOLEDAD HERMANA



                 


X
Soledad hermana

Cansado de la pena porque la pena pesa,
te hago la promesa de que lo voy a intentar,
bien sabes que débil por siempre me he tenido
y no gusté jamás de guerras y pendencias,
pero cuando algo es justo lo lucho desabrido
cual  alazán salvaje,
un ser acorralado, sin género y sin nombre,
un hombre, un simple  hombre, ajeno a las pendencias.

Yo creo en la fortaleza que siempre has demostrado
y quiero que ahora luches con toda tu heredad.
Ejemplos has tenido desde que fuimos niños,
y ya cuando los hielos del tiempo nos congelan,
con las nieves caídas sobre las barbas ferrosas,
subidos en un bote, al mar, a la deriva,
yo te he visto fuerte, remar y no llorar.

El halo de esperanza que rueda en nuestras mentes,
y quiere enloquecer,  
que flota en el ambiente,
 de gente, mucha gente,
que aflore para siempre a nuestra mesa,
que llene nuestros platos,
que ruede por  las cosas,
que traiga la alegría e inunde nuestro lar.
Pasaron muchas noches a lo largo del tiempo,
y todas se han vivido a pecho descubierto.

No se si en la capaza nos queda algo de pan,
pero comeremos juntos ese maná divino
que habremos de amasar.
Y yo seré el payaso que tras la cara blanca,
hombre serio y deprimido,
lanzando un alarido,
os hace divertir.
Yo soy payaso triste, pero siempre lo he sido.

Cansado de tormentas, que la tormenta agota,
vendrán tiempos mejores, e iremos a nadar.
Y escribiré aquel cuento que yo siempre he querido.
¿Tú has visto aquellas olas, que chocan en las rocas,
bregando unas con otras, luchando sobre el mar?
pues cuando el viento  duerme y al azul viene la calma,
se marchan a la orilla, para poder descansar.
Ya llega la primavera, y la temporada es buena.
¡quiero vivirla contigo!
y no quiero que te duermas.


            Tengo mi mente atravesada por espejos rotos,
porque el dolor comprime,
quiero sentirlo de continuo, que me mate,
que no pase a mi recuerdo.
Tengo los ojos secos y con sangre,
y un cuchillo clavado en el ombligo,
porque mi pena es roja,
yo no quiero un verso que con mi carne rime
pues los versos son reflejos de un pasado cierto
¡Que en el corazón se imprime!

            Mientras mi martirio exista,
me mortifique, torture, y mi soma encoja,
mi mano será ese aire que tu piel respire,
el colchón donde reposas,
mi voz la nana que te arrulle,
mi sonrisa la piedra en que te apoyes,
mis labios el remedio de tu calentura,
seré de tus lágrimas la esponja,
mi voz el cuento que quieres que recite
y mi amor será la seguridad que buscas.

            Que mil perros me muerdan las entrañas
y daré rienda suelta a las dotes del arte que presumo,
quiero llevarte hasta ese muro
desde donde se ve el mundo y las vecinas,
puedo entretener tus ratos con mis juegos
y llevarte de la mano hasta la luna,
y, aunque obvio, decirte que te quiero Fina

            Que navegue mil leguas submarinas
y no pueda salir a flote desde el fondo,
que me piquen alacranes en los pechos
si no puedo amamantar tu sed de niña;
que he perdido tiempo, mucho tiempo,
viendo pasar las horas una a una
sentado, pidiendo en una esquina.
Olvidé abonar el huerto
y cogí las mandarinas
cuando no estaban maduras.

            Aún recuerdo la casa de los padres,
aquella que acaso esté en un cajón de tu alacena,
pero es que me vienen fotos a la mente,
tus lazos, mis zapatos, el agua del cántaro,
los peines, nuestro gato,
las cunas, los hermanos,
el dulce de tomate, nuestras mañas
y el día que volvió papá desde Alemania.

Que vengan los cristales a mis ojos,
que lluevan los filos lentamente,
para que no se cumpla en mi jamás esta condena,
que se retuerzan las tripas de mi sabia
y me mantenga despierto el sufrimiento de mi enojo.


            Miguel Hernández me ayuda
umbrío por la pena, casi bruno.
Lorca me grita desde las raíces del olivo.
Carilda Coliver me trae su Miedo,
que está mi padre rodando entre las cosas.
Mi madre se olvida del invierno
y mis heridas brotan gota a gota.

                       

Dedicado a mi querida hermana Fina.

jueves, 31 de marzo de 2011

A TU LADO

Me sabe a sal tu pelo
y es verde tu mirar,
me miras y me muero
por ser tu respirar,
tu chispa es lo que quiero
para ir contigo al mar.

Me sabe a miel tu boca
y para mi es poco un beso;
si me hablas o me tocas
me nublo, me embeleso,
tu fortaleza de roca
me retiene preso.

No quiero escapar de ti
no quiero vivir sin verte,
porque sería un triste fin
haber vivido y perderte.

Déjame aquí como un perro,
dame comida en tu mano,
ponme ataduras de hierro
y olvida que soy humano.

Quiereme como una sombra,
óyeme como a un latido,
pero deja que me esconda
en tu pecho,
y que me duerma contigo.